miércoles, 17 de marzo de 2010

"un reflejo de masas"

Se tomaron fotografías de la imagen de un maniquí por las galerías de centro de concepción. De los maniquís solo de capturó fotográficamente el rostro de ellos. Se hicieron fotografías en donde se relaciona el canon de belleza humana y de escultura sobre la representación en un maniquí; desde el maniquí más parecido a un rostro humano, pasando por la una representación de escultura clásica hasta dejar el rostro a la imaginación. En las fotografías solo se insinúa la ropa comercial, y no es necesario mostrarlo explícitamente, ya que el maniquí por sí solo nos habla del hecho comercial de la ropa hecha en serie. Los maniquís del centro de concepción se encuentran dispuestos detrás de una vitrina, en el cual el maniquí toma distancia de nosotros. Al colocarse detrás de este vidrio y tomar fotografías de estos sale en presencia los reflejos que entrega la galería, y en este juego recalco su importancia en la reproducibilidad.












Primero, y sin dejar de recalcar, se sacaron fotografías, siendo esta uno de los mayores exponentes de la reproducción técnica. La fotografía, como decía Walter Benjamin, hace que un momento único pierda su aura y a la vez este se saque del hecho singular. La fotografía también pudiendo ser reproducible pierde su sentido como obra única y original.


Al captar a través de la cámara solamente la cara de los maniquís se abre un sentido de cómo la representación de un canon de belleza humana occidental se reproduce a imagen y semejanza sobre ellos. Cabe destacar que esta parte del maniquí nunca es utilizada con un fin especifico, lo único que hace es completar la figura, nunca cumple con la función de entregarnos información de una mercancía que se pueda disponer en el rostro; quizás, en un punto solo cumpla con un valor estético que hace que el comprador se siente relacionado con esta imagen. La selección de los rostros va desde el rostro más realista, pasando por la representación de la escultura clásica, y por último hasta donde no existe la reproducción de una cabeza o rostro. Y aun así, cuando el maniquí pierde el rostro, la reproducción se vuelca sobre la imaginación.


Los maniquís como objeto material nos hablan de reproducción concreta, son objetos hechos en serie por un molde y matriz. Este objeto se reproduce en serie para que las tiendas puedan adquirirlo y colocar sus prendas de ropa. Y no solo las tiendas sino que cualquier persona natural pueda manipular esta reproducción, pero solo el hecho comercial de esta le da su importancia sobre la reproducción. Pero no solo el objeto que puede obtenerse a través de una serie, sino que estos objetos también se reproducen en su esencia figurativa (canon de belleza).


Los maniquís en su sentido más comercial se refieren puntualmente a la comercialización de ropa. Ropa que no está en su aquí y ahora, como explicaba Benjamin. El aquí y ahora que Benjamin nos habla es sobre la existencia irrepetible en el lugar en que se encuentra. La ropa que se vende en serie dentro de estas tiendas comerciales nos demuestran como esta autenticidad se pierde; al ver esta prenda que lleva el maniquí, que a la vez encontraremos adentro, que podemos obtener y aún así seguirán habiendo ejemplares reproducidos dentro de la tienda está la posibilidad que cualquier persona extra fuera del local pueda obtenerla. Y al haber más de un objeto-ropa reproducido pierde su aura, ya que esa manifestación irrepetible queda transgredida por su hecho y condición contraria.


Cuando nos enfrentamos a las galerías del centro de concepción y nos separamos de las grandes tiendas puestas en las cercanías, nos encontramos con un problema de la reproducibilidad, quizás, mucho mayor de lo que se puede encontrar en aquellas grandes tiendas. Estos maniquís que se encuentran en las galerías están dispuestos detrás de una vitrina. Al estar detrás de un vidrio este se transparenta una imagen de los reflejos que entrega este. El reflejo es una imagen reproducida de la realidad en otra instancia, dándole a esta manifestación irrepetible una reiteración y reproducción más cercana. Este reflejo resalta el hecho de una realidad implícita que está al otro lado del vidrio y que es la masa, la cual busca esta producción en masa. En las grandes tiendas de concepción, a diferencia de las galerías, los maniquís se acercan a la gente y quieren derribar esta realidad de la masa.


Cuando se toman y muestran las fotografías desde la representación más a semejanza hasta los maniquís que anulan el rostro o cabeza, están hablando de performance sicológica que aparece en el texto Pictures de Douglas Crimp. Cuando desaparece la representación figurativa del rostro, aparece en nuestra conciencia una imagen de lo que se entiende primero por maniquí y por último por la relación con un comportamiento de masas, en el cual el individuo (de la masa) quiere sentir que su rostro este en el lugar del maniquí. Este último es un problema particular de las masas y esta necesita de la reproducción de los productos.


La masa necesita de un valor exhibitivo de las cosas en el cual la reproducción de los objetos-mercancía jueguen este papel, y así estos objetos pierdan el valor ritual y cultual que plantea Walter Benjamin. Al final podemos hablar del reflejo de la vitrina, pero podemos señalar que el maniquí también es un reflejo de esta sociedad de masas que busca esta reproducción.




Bibliografía:


Benjamín, Walter. (2003) La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Traducción: Andrés E. Wieikert. Mèxico D.F.: Editorial Itaca.


Wallis, Brian. (2001) Arte después de la modernidad, texto Imágenes (Pictures) de Douglas Crimp. Madrid: Editorial Akal.

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